El punto de partida ¿Cómo estabas antes de empezar a entrenar con STEPH y qué te hizo buscar ayuda?
Antes de empezar con STEPH simplemente salía a montar en bici, pero sabía que eso no era suficiente para conseguir el nivel que buscaba. Mi objetivo era competir y sentirme fuerte en las carreras, así que entendí que necesitaba ponerme en manos de profesionales para dar ese paso adelante.
El cambio ¿Qué es lo que más has notado desde que entrenas con STEPH?
He notado una gran evolución tanto física como mental. Al principio me costaba mucho más recuperar y completar los entrenamientos, pero con el tiempo mi cuerpo se ha adaptado, recupero mejor y puedo afrontar sesiones cada vez más exigentes con mejores sensaciones.
El seguimiento ¿Qué destacarías del seguimiento y la comunicación con tu entrenador?
Lo que más valoro de Joel es que siempre está ahí. Se interesa por cómo ha ido cada entrenamiento, por mis sensaciones y me da un feedback constante para seguir mejorando.
Además, me aconseja con sinceridad sobre los objetivos que quiero preparar. A veces soñamos con retos para los que todavía no estamos preparados, y tener a alguien que te guíe y te marque el camino adecuado es una tranquilidad enorme.
Su consejo Si un deportista estuviera dudando si empezar a entrenar con STEPH, ¿qué le dirías?
Le diría que no lo dude. Da igual el nivel del que partas o el objetivo que tengas. Contar con entrenadores que conocen el deporte desde dentro, que siguen compitiendo y que además están formados para ayudarte, hace que el camino sea mucho más sencillo y efectivo.
Lo que se lleva ¿Qué has aprendido durante el proceso además de «ir más rápido»?
He aprendido a conocerme mucho mejor, tanto física como mentalmente. He descubierto hasta dónde puede llegar mi cuerpo cuando está bien entrenado y también la importancia de la fortaleza mental para sacar adelante un entrenamiento o una competición cuando las piernas no responden como esperabas.


